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Después de los 60: ¿todavía tiene sentido hacer APV?

hace 14 horas
4 min de lectura

La pregunta me la hacen cada vez más, y casi siempre con el mismo tono: «Sara, ¿no es tarde para mí?».


La respuesta honesta no es sí o no. Es: depende de tu caso.


Y ahora hay una razón nueva para hacerse esa pregunta: el APV que trabajo con mis clientes amplió su edad de contratación hasta los 74 años.



Pero hay algo importante: que puedas contratarlo no significa automáticamente que te convenga. Esto es lo que reviso antes de recomendarlo.


1. ¿Ya estás pensionada? ¿Y bajo qué modalidad?


No es lo mismo estar trabajando, estar próxima a jubilar o tener una pensión en curso.


Si ya contrataste una renta vitalicia, un nuevo APV no modifica automáticamente el monto de esa renta. Sin embargo, según tu situación previsional y las alternativas disponibles, puede ser posible evaluar un ahorro complementario con un destino previsional propio.


Si todavía no te pensionas, el APV puede ayudarte a incrementar el ahorro destinado a financiar tu futura pensión.


La primera pregunta no es cuánto puedes ahorrar, sino qué objetivo quieres conseguir y qué alternativas son compatibles con tu situación previsional actual.


2. ¿Pagas impuestos? Aquí está una de las claves.


Los dos regímenes tributarios del APV funcionan de manera diferente.


Régimen A: contempla una bonificación estatal equivalente al 15% del ahorro elegible destinado a mejorar o anticipar la pensión, con un máximo de 6 UTM anuales y sujeto a las condiciones legales.


Régimen B: permite rebajar los aportes elegibles de la base imponible del impuesto a la renta, dentro de los límites establecidos, que en términos generales llegan a 600 UF anuales.


¿La diferencia práctica? El beneficio que obtienes con el Régimen B depende de tu situación tributaria: tus ingresos imponibles, la tasa de impuesto que te corresponde y el monto de tus aportes.


Si no tienes impuesto que rebajar, el beneficio inmediato del Régimen B puede ser nulo o muy limitado. En cambio, el Régimen A tiene una lógica distinta, vinculada a la bonificación estatal.


Y ojo: retirar anticipadamente los fondos puede afectar los beneficios tributarios recibidos.


Por eso, antes de elegir un régimen, prefiero hacer los números contigo en lugar de asumir que una alternativa es mejor para todo el mundo.


3. ¿Cuándo vas a necesitar ese dinero?


Esta pregunta es especialmente importante para quienes están en una etapa más avanzada de su vida laboral o ya se han pensionado.


La nueva herramienta tiene un Fondo Garantizado Temporal con una tasa de UF + 2,1% anual hasta el 31 de diciembre de 2030; después, la ficha indica una tasa fija de 0,5% anual.


Es una alternativa que merece ser evaluada, pero hay que entender sus condiciones, el horizonte de inversión y los costos asociados.


Si tienes un horizonte compatible con esas condiciones, puede ser interesante estudiarlo.


Si necesitas liquidez inmediata o buscas disponer libremente de tus fondos para cualquier proyecto, conviene comparar otras alternativas.


La mejor herramienta no es necesariamente la que ofrece la tasa más atractiva, sino la que calza con tu objetivo y tu horizonte.


4. ¿Cuánto cuesta la protección a tu edad?


Este APV combina ahorro con un seguro de vida. Eso significa que una parte de la prima financia la cobertura de fallecimiento y otra parte se destina al ahorro, de acuerdo con las condiciones de la póliza.


Como el costo del seguro depende, entre otros factores, de la edad y del capital asegurado, es fundamental revisar una propuesta personalizada.


Aquí hay una novedad relevante: desde los 60 años existe la opción de reducir el capital asegurado de fallecimiento. Al disminuir ese capital, la diferencia de la prima básica se destina al ahorro.


Eso permite evaluar una estrategia distinta para quienes priorizan acumular ahorro por sobre mantener una cobertura de fallecimiento más alta.


Por eso, no recomendaría una configuración estándar para todo el mundo. Revisaría edad, capital asegurado, aportes, costos y horizonte antes de decidir.


5. ¿Qué lugar ocupa la protección de tu familia en tu planificación?


Para algunas personas, dejar respaldo económico a sus seres queridos es una prioridad. Para otras, el objetivo principal es aumentar su ahorro previsional o complementar sus ingresos futuros.


Ambos objetivos son válidos, pero no son idénticos.


Si necesitas protección financiera para tu familia, la cobertura de fallecimiento puede ser parte importante de la estrategia. Si ya tienes esa necesidad resuelta y solo buscas invertir, conviene comparar el costo total y las características de este producto con otras alternativas de ahorro e inversión.


La idea no es contratar más protección de la que necesitas ni pagar por características que no aportan valor a tus objetivos.


¿Cuándo puede tener sentido evaluar este APV después de los 60?


  • Si todavía tienes ingresos propios y quieres revisar cómo fortalecer tu ahorro previsional.

  • Si buscas evaluar beneficios tributarios y cumples las condiciones para aprovecharlos.

  • Si tienes un horizonte de ahorro compatible con las condiciones del fondo y de la póliza.

  • Si quieres revisar cuánto capital asegurado necesitas y cuánto destinar al ahorro.

  • Si buscas combinar planificación previsional con protección familiar.


¿Y cuándo probablemente no sea la mejor alternativa?


  • Si necesitas disponer de todo tu dinero en el corto plazo.

  • Si buscas exclusivamente rentabilidad y otra alternativa ofrece una relación costo-beneficio más adecuada.

  • Si esperas que contratar un APV aumente automáticamente una renta vitalicia que ya tienes contratada.

  • Si los costos del seguro no se justifican para tu situación particular.


Hay, además, un beneficio complementario que vale la pena conocer: ofrece acceso a telemedicina sin costo en más de 10 especialidades y un módulo de orientación financiera sobre planificación, finanzas generales y gestión de deudas.




La pregunta no es si es tarde. Es si tiene sentido para ti.


Después de los 60, las decisiones financieras pueden tener objetivos muy distintos: mejorar la pensión, organizar el patrimonio, mantener protección familiar o administrar el ahorro con un horizonte definido.


Por eso, mi recomendación no es contratar por la edad, por una tasa o por un beneficio tributario aislado. Es entender qué necesitas, cuánto cuesta conseguirlo y qué alternativas tienes.


Si quieres revisarlo con tus propios números, te invito a agendar una sesión individual conmigo.


👉 Agenda tu sesión 1 a 1 por WhatsApp — En 20 minutos podemos comenzar a revisar tu situación, tus objetivos y las alternativas que vale la pena comparar.


Un abrazo,

Sara



Sara María Romero Evans es Estratega en Planificación Financiera y Comunicadora. Fundadora de Wise Investment y creadora de los programas de Bienestar Financiero Wise Money Talk y Ordena tus Finanzas, dentro del ecosistema Wise Collective.


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